lunes, 12 de septiembre de 2011
Tengo 15 minutos antes de dormirme para escribir una nueva entrada en mi bitácora y con tan poco tiempo no va a servir de nada. Tampoco es que me ayude demasiado escribirla con el teléfono pero ya estoy en la cama y perdería tiempo poniendo en marcha el ordenador pues últimamente no sé que le pasa y va muy lento. Tengo ahuyentar el miedo sino no podré conciliar el sueño y mañana me espera un día importante en el trabajo y debo levantarme a las seis ya que la reunión será fuera de la ciudad. Dios han pasado ya cinco minutos y sólo he escrito esto y aún no he podido explicar por que estoy tan inquieto; no creo que sea el viaje, al menos será una excusa con la cual justificar por que estoy retrasando muchas decisiones que debería estar ya tomando en la oficina pero que no puedo hasta última hora, hasta que irremediablemente sienta que estoy al borde del acantilado. Siempre me ha gustado trabajar bajo presión y sé que entonces soy bueno tomando decisiones, me siento a gusto y me atrae el salto al vacío, en la excitación de una interminable caída libre y al escribir esto ya sé porque tengo miedo, esta muy próxima el último donde no habrá red... Por fin ya sé porque necesité este diario de viaje y lo mejor es que sólo han pasado diez minutos y ya sólo dispondré de los cinco últimos
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Entonces soy lo opuesto a tí, llevo fatal que me presionen, necesito tomarme mi tiempo para tomar las decisiones correctas y hacerlo todo a mi manera, si no no funciono o lo hago mal. Mucha suerte por esa reunión y gracias por tu pregunta.
ResponderEliminarBesos.